Sorteos de 'El astronauta imposible' en Goodreads (hasta el 25 de septiembre)


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Pandora despierta by Pau Varela

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El Eterno Retorno by Pau Varela

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La Cosecha Estelar by Pau Varela

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Qué estoy leyendo.

Los Jardines de la Luna 
Steven Erikson


Este es un libro que lleva tiempo apareciendo en mi Twitter comentado por varias personas a las que sigo. El consenso es que se trata de una novela complicada en su primera mitad pero bastante buena. Las últimas novelas de fantasía que he leído me han dejado sensaciones encontradas, no he acabado de disfrutar ninguna sin reservas, así que intentaré ver si esta novela consigue romper la racha. Solo con el prólogo ya me queda claro que el autor, el tal Erikson, es todo un personaje (esto no es ni bueno ni malo, ni tiene nada que ver con la lectura de la novela en sí misma). De momento todo más o menos como esperaba, aunque si que tengo que decir que ninguno de los personajes ha tenido todavía uno de esos momentos que te hacen decir ''estoy con este tío/tía a muerte'', bastante planos, a diferencia de la ambientación, rica y elaborada. Seguiremos informando.


The Vagrant
Peter Newman


Uno de esos libros que acumulan polvo (en este caso electrónico) sin que te acabes de decir a leerlos nunca. Llevo meses sin decidirme y por fin lo he empezado. Su protagonista es un solitario vagabundo (en el sentido romántico de la palabra), el último de una saga de caballeros, que recorre un mundo postapocalíptico en su misión de llevar una espada, la única arma que puede liberar al mundo del ataque de una horda de zombies demonios, hasta la Shining City con la única compañía de un bebé. ¿Qué queréis que os diga? Lo que llevo leído hasta ahora no me está enganchando demasiado y no puedo garantizar que llegue hasta el final (y menos con una visita al Forbidden Planet de Edimburgo a la vista). El estilo narrativo impecable, eso sí.

La Cosecha Estelar (El Eterno Retorno #2)

¡Por fin la tenemos aquí! Después de casi dos años de trabajo estoy muy contento de poder compartir con vosotros La Cosecha Estelar, segunda entrega de la trilogía iniciada con El Eterno Retorno. El próximo 4 de septiembre es la fecha oficial de publicación (de momento en su edición en papel, próximamente estará también disponible en formato electrónico), pero aquellos de vosotros que lo queráis recibir en casa debidamente firmado y dedicado podéis poneros en contacto conmigo en elastronautaimposible@gmail.com

Os dejo la cubierta de la novela y un avance de la misma.


''Las células inteligentes de sus ojos filtraron la luz más allá de la atmósfera y la visión del cielo estrellado le hizo sentir una paz fuera de lugar. Las diminutas luces resplandecían en el silencio cósmico y, entre ellas, Yarra pudo percibir un latido creciente. Resultaba difícil creer que ahí fuera hubiera millones de vidas esparcidas en el vacío negro, todas ellas ignorantes de la tormenta que un solo hombre, el hombre por el que ella lo había abandonado todo, estaba a punto de desatar.

¿De verdad estaba la guerra tan cerca?''

El Sistema Solar se encuentra en una encrucijada. La Guerra de la Diáspora, que a punto estuvo de suponer la extinción de la raza humana siglos atrás a manos de unos misteriosos invasores conocidos como Segadores, dejó heridas profundas que amenazan ahora las vidas de los supervivientes que habitan en Marte, las colonias diseminadas por las lunas de Júpiter y el cinturón de asteroides, y hasta la olvidada Tierra. Con la amenaza latente del regreso de un viejo enemigo, el destino de los mundos humanos se decidirá en las páginas de esta ópera espacial de proporciones épicas, llena de acción, grandes batallas espaciales y personajes inolvidables.

Qué estoy leyendo (y por qué deberíais leerlo vosotros también)

Killing Gravity
Corey J. White


Space opera ligerita y fresca para el verano de la mano del debutante Corey J. White. La protagonista, Mars, es víctima de los experimentos realizados por un imperio malvado (de los de risa maligna y capa negra) que la han dejado con un grave caso de brujismo espacial. En su huida acaba embarcada en la Serenity una nave con una tripulación de lo más pintoresca. La verdad es que el argumento no es lo más original de esta novela corta, pero la voz y carisma de la protagonista y los detalles del mundo en el que habita le dan un punto distinto a la típica historia de venganza. Hasta tiene un gato mutante que se llama Seven, ¿qué más puedo pedir para estos días de terracita, vermutito y diminutivos sin control? Por cierto, no estaría mal que alguna editorial se animara a publicarla por estas tierras.


El Incal
Alejandro Jodorowsky / Moebius


Realmente no sé más habría que añadir a los dos nombres que aparecen bajo el título de esta novela gráfica para que os animarais a echarle un vistazo, así que vamos directamente a la razón por la cual yo la estoy leyendo. Hasta hace un par o tres de añitos Alejandro Jodorwsky era para mí ese señor mayor chileno que, contra todo pronóstico, había sobrevivido a una juventud regada de abundantes drogas que le habían dejado la cabeza ida (lo que en círculos académicos se conoce como un iluminado). Resulta que el amigo Alejandro fue en su día un artista y cineasta visionario que en los 70 estuvo a un tris de adaptar a la gran pantalla el Dune de Frank Herbert, la novela de ciencia ficción más vendida de todos los tiempos. El proyecto murió antes de empezarse a rodar pero dejó un storyboard lleno de material que corrió por Jolibú durante años y sirvió de inspiración para varias películas posteriores. De ese proyecto maldito también nació esta novela gráfica, que a su vez inspiró a Luc Besson para realizar El Quinto Elemento (joder cuanta inspiración), una de mis pelis de cifi favoritas (y puedo matar a quien se atreva a decir algo al respecto). Recomiendo encarne... encarna.. recomiendo mucho el documental Jodorowsky's Dune para los que tengáis curiosidad en conocer la loca historia que hay detrás de todo esto (dos detalles, atentos a la lista de artistas que iban a trabajar en ella y lo que hizo con su propio hijo para prepararlo para interpretar al protagonista).

Qué estoy leyendo y por qué deberíais leerlo vosotros también.

Thrawn
Timothy Zahn



El Gran Almirante Thrawn es uno de los personajes nacidos en el viejo universo expandido que más ha logrado captivar a los fans de Star Wars desde su primera aparición en Heredero del Imperio. No es de extrañar, pues, que a pesar de que el universo expandido que existía previamente a la compra de Disney de todo lo relacionado con la criatura de George Lucas haya quedado relegado a la categoría de Leyendas, Thrawn haya encontrado hueco en el nuevo canon, llegando a tener su aparición en la serie animada Rebels. De la mano de su creador, Timothy Zahn, nos llega esta novela que narra su aparición y ascenso en los rangos del imperio gracias a un intelecto como estratega sin igual. La novela en sí es una lectura que nos ofrece una visión del funcionamiento de la maquinaria de guerra del imperio y el juego de influencias políticas que se manejan en la capital, Coruscant. Lo más interesante sin duda son las apreciaciones que hace Thrawn de lo que sucede a su alrededor, son una ventana abierta a su proceso mental y te permite entender que hace de él un personaje tan poco común. Me está gustando especialmente como se trata el racismo dentro de la armada, avivado por el rápido ascenso de un alienígena de piel verde y ojos rojos en el seno de un sistema predominantemente humano. Lo que menos funciona creo que son los dos personajes que comparten el foco con Thrawn. Eli Vanto empieza como un pobre pardillo que se ve arrastrado por Thrawn a través de la novela sin que él pueda hacer mucho al respecto, y a pesar de que se aprecia cierto desarrollo como personaje, durante una buena parte de la trama acaba siendo poco más que alguien que está ahí para decirnos lo inteligente que es Thrawn y darle la réplica. La trama de Arihnda Pryce es también un tanto insulsa, aunque presenta una visión de las altas esferas de Coruscant que complementa bastante bien la parte militar de la novela. En resumen, una lectura que estoy disfrutando mucho pero que no sería mi primera opción si alguien quiere conocer a este personaje.


The Gunslinger (The Dark Tower I)
Stephen King



Lo reconozco, nunca he sido especialmente fan de Stephen King. Hecha esta confesión, llevaba bastante tiempo dándole vueltas a esta lectura, sin decidirme a zambullirme en ella por la tremenda pereza que me daba y los demás libros que me llaman desde la estantería con sus portadas sexis y lomos insinuantes… hasta que en el tráiler de la próxima adaptación a la gran pantalla apareció Idris Elba haciendo esto.


Idris siendo Idris, me he acabado por convencer de leer la novela antes de que llegue la peli. Básicamente con lo que me he encontrado es una novela de fantasía épica vestida de western y escrita con el estilo de su autor, so far so good. La estructura de la trama es seguramente lo que más me está gustando, tiene un punto de ‘desorden’ que combina muy bien con la psique del protagonista, Roland Deschain (toma nombre molón). Roland es un caballero comprometido con su cruzada, encontrar al Hombre de Negro, pero en vez de cargar con una espada lo que lleva son dos pedaso pistolones. Hasta el momento estoy bastante sumergido en la lectura, la ambientación es genial y a pesar de no ser una lectura ágil no tengo la sensación de pesadez que me han dejado otras novelas suyas.


¡Evento doble EL ASTRONAUTA IMPOSIBLE en la FANCON!


¡El Astronauta Imposible regresa este año a la FANCON de Barcelona con dos actividades!

El sábado 3 de septiembre, a las 12h del mediodía, se librará la cuarta entrega de las ya mundialmente conocidas FANDOM FIGHTS, dónde el campeón, Joel Badia, tratará de retener el título conquistado hace un año frente a los dos aspirantes, Lluís Salart y Guillem Pérez.

Y justo después, sobre el campo de batalla humeante, los autores Lluís Salart (autor de PROYECTO MARTE) y Pau Varela (autor de PANDORA DESPIERTA y EL ETERNO RETORNO) presentarán su obra y firmarán libros (los suyos y, si hace falta, los de otros).

¡Estáis todos invitados!

Qué estoy leyendo y por qué deberíais leerlo vosotros también.

Elantris, de Brandon Sanderson


El gran Víctor Blanco ha organizado un club de lectura de literatura fantástica y ciencia ficción en Barcelona, que tendrá su primer encuentro oficial en septiembre en la Librería Chronos. La lectura con la que se inaugura es Elantris, novela que puso en el mapa a Sanderson hace ya más de una década. Mi relación con Sanderson es un tanto problemática. Steelheart me dejó bastante indiferente al leerla, e incluso me costó acabarla, pero he visto varias de sus presentaciones y he seguido sus clases en escritura creativa y, la verdad, me parece una persona brillante. Así que con la excusa del club de lectura, y sabiendo que el bueno de Brandon tiene vuelo comprado para Barcelona, esta es mi oportunidad de reconciliarme con su obra. Lo que llevo leído hasta el momento me está gustando. Raoden en especial me parece el personaje con el que empatizo más y que tiene la trama más interesante, al menos para mí, alejada de la típica intriga palaciega que se suele encontrar en este tipo de novela. Me queda mucho por leer pero tengo ya ganas de poderla comentar con el resto de compañeros. Por cierto, si estáis interesados en sumaros al club, no dudéis en contactar con Víctor, seguro que seréis bienvenidos.

Star Wars: Aftermath: Life Debt, de Chuck Wendig


Aftermath fue uno de los libros más controvertidos del año pasado dentro del fandom. Por un lado, se publicó antes del estreno de El Despertar de la Fuerza, y mucha gente esperaba que ofreciera respuestas a las miles de preguntas que nos hacíamos sobre la nueva entrega llegada desde esa galaxia muy muy lejana, a pesar de que la trama no tenía más que sutiles conexiones tanto con la peli como con los personajes de la trilogía original. Por otro lado la voz de su autor, Chuck Wendig, es muy característica y nada neutra. Una narración en tercera persona y tiempo presente es algo que por lo visto no acabó de cuajar bien con algunos lectores. Añádele que se trataba de la primera novela dentro del nuevo Universo Expandido, tras la decisión de Disney y Del Rey de relegar las novelas previamente publicadas a los largo de más de tres décadas a la categoria de 'Leyendas' (aunque, seamos sinceros, poco importa las etiquetas que se le cuelguen, las buenas novelas perduran en el imaginario colectivo como se pudo comprobar con el regreso de Thrawn en la pasada Star Wars Celebration), y la presencia de un personaje protagonista abiertamente gay, y tienes un cocktail perfecto para recabar reacciones de todo tipo. Sin embargo, la novela tenía muchos puntos fuertes y disfrutables, una vez te libras de la desmedida expectativa, y tengo que decir que Life Debt la supera con creces. La trama explora la relación entre Chewbacca y Han Solo, aunque desde la perspectiva de los personajes de la primera novela, encargados de rescatar a los dos héroes de las manos de lo que queda del imperio. Tenemos además la oportunidad de pasar más tiempo Leia, en su nuevo papel como líder de la Nueva República, e incluso se nos revelan algunos aspectos relacionados con la nueva trilogía.

The Praxis, de Walter Jon Williams


La ciencia ficción viene en varios sabores y colores; los hay que prefieren su cifi arraigada en la realidad, en la extrapolación y la exploración plausible del desarrollo científico y tecnológico. Yo, en cambio, tiendo a disfrutar de la vertiente más lúdica del género, del space opera, de las grandes batallas espaciales, de la épica y los personajes carismáticos rozando la caricatura. Es por ello que sigo fielmente sagas como The Expanse, por lo que admiro a Peter F. Hamilton, y, en definitiva, es lo que siempre me ha atraído al género. En este caso tenemos una novela sobre la caída de un vasto imperio galáctico, razas alienígenas y la gestación de una guerra. El inicio de The Praxis es algo lento, al tiempo que vamos conociendo el universo en el que tiene lugar la historia y se nos va introduciendo a los dos personajes principales, pero a medida que la historia coge ritmo la novela se vuelve muy adictiva. Especial mención a como Williams narra las batallas espaciales, de lo mejorcito que he visto en este aspecto en mucho tiempo.

DETENTION (Joseph Kahn, 2011)



Título original:
Detention. Dirección: Joseph Kahn. Guión: Joseph Kahn y Mark Palermo. Música: Brain & Melissa. Fotografía: Christopher Probst. Producción: Detention Films. Distribuida por: Sony Pictures. Fecha de estreno: 13 de abril de 2012. País: EEUU. Presupuesto: 10 millones. Reparto: Josh Hutcherson (Clapton Davis), Shanley Caswell (Riley Jones), Spencer Locke (Ione Foster / Sloan Foster), Aaron David Johnson (Sander Sanderson), Walter Perez (Elliot Fink), Dane Cook (Director Karl Verge), Yves Bright (Sr. Kendall), Parker Bagley (Billy Nolan), Tiffany Boone (Mimi), Jonathan "Dumbfoundead" Park (Toshiba) y Travis "Organik" Fleetwood (Gord).

Sinopsis:

Riley quiere morirse. Vamos, como cualquier adolescente que se precie. El amor de toda su vida, el carismático Clapton Davis, está a su vez enamorado hasta las trancas de Ione, la típica rubia animadora y presumida que, para más inri, solía ser la mejor amiga de Riley. Sus vidas se complicaran más allá del ‘’qué me pongo para el baile de graduación’’ cuando un asesino empiece a descuartizar a los alumnos de su instituto a diestro y siniestro. El brillante plan del inepto director del instituto no es otro que castigar a los alumnos más rebeldes durante todo un día para así evitar más muertes. Lo que seguirá es uno de los viajes más locos y postmodernos del cine de los últimos años.


Joseph Kahn
es uno de los cineastas que todo amante del cine moderno debería tener en su órbita, por lo que pueda pasar (¿y lo bien que queda decir aquello de ‘’yo ya sabía que este tío era bueno’’ delante de los colegas? No me neguéis que os pone un poco palotes). Kahn solo ha firmado dos largometrajes a pesar de tener una carrera en el mundo de la realización de clips musicales que se expande a lo largo de un cuarto de siglo. Del primero, Torque (2004), no vamos hablar (¿por qué? os preguntareis, pues porque este post lo estoy escribiendo yo, por eso). Es la segunda, Detention, la que tenéis que ver ya mismo.

Detention es la clase de película que sabes perfectamente si te va a gustar o no después de ver solo los primero 5 minutos. Si eres la clase de persona que siempre anda buscando algo nuevo y diferente que degustar, te vas a meter de lleno en un viaje alucinógeno de los buenos. Si solo quieres que te cuenten lo mismo por enésima vez, de la misma manera que te lo han contado antes, sal cagando leches de aquí y no vuelvas porque esta película tiene mucho más cerebro que tú. La narración no te da ni un respiro para que puedas tratar de encontrarle sentido a su trama, la estética y la saturación de referencias a la cultura popular (en especial de la década de los 90) es tal, que si pestañeas tan solo un segundo te puedes perder un guiño u homenaje.


Hay tantos géneros triturados y esparcidos aparentemente al azar en ella que puedes acabar teniendo la sensación de estar viendo varias películas a la vez. Hay terror, slasher, violencia, viajes en el tiempo, aliens, metaficción y música rematadamente buena. El resultado es satisfactorio para algunos, e insoportable para muchos. Y es que la forma en la que el film está concebido es un corte de mangas nada disimulado a la manera de realizar películas tradicional. Kahn tuvo que producirse él mismo la película, y no es de extrañar. En ella es capaz de encapsular el boom cultural de los últimos veinte años, el tipo de documento histórico que generaciones posteriores verán para poder entender el desastre en el que vivimos hoy en día.

El caos planificado que son sus 90 y pocos minutos de metraje es seguramente la muestra de cine postmoderno más extrema que encontraréis, capaz de hacer llorar a Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014) de vergüenza. El plano sin cortes en el que uno de los estudiantes castigados relata cómo lleva en esa aula nada más y nada menos que 19 años es arte puro en movimiento. Aun así, como la vida misma, Detention no está libre fallos. Los saltos temporales y como estos afectan a los personajes hacen que por momentos el ritmo trepidante se atasque un poco, y la ilusión que sostiene toda la película se desvanece en algunos momentos. Josh Hutcherson está ahí y se puede ver que su capacidad para actuar es tan buena como lo que vemos en la saga de Dónde está Peeta Los Juegos del hambre, pero también hay que reconocer que ayudó a producir la película así que, hey, bien por ti Peeta.


Desgraciadamente —y, porque negarlo, no es ninguna sorpresa— Detention pasó sin pena ni gloria por las pantallas de medio mundo. Pero tú que evidentemente eres una persona culta y con inquietudes, no puedes dejar pasar una obra como esta. Así que ya sabes que hacer esta noche, y una vez la hayas visto no dudes en volver para darme las gracias.

Revelamos la portada de LA COSECHA ESTELAR

Nos complace presentaros la portada para LA COSECHA ESTELAR, segunda entrega de la trilogía iniciada con EL ETERNO RETORNO, y que sigue las historias de Nolan Solari, Térica Oswald y Aziz Sagan a través de un Sistema Solar en guerra y amenazado por la sombra de un viejo enemigo. Épica espacial y grandes dosis de acción se combinan con escenarios postapocalípticos en una obra que bebe del space opera más palomitero.


Si todavía no habéis leído El Eterno Retorno, no dejéis de visitar LEKTU para haceros con un ejemplar en el formato que más gustéis.

La fecha prevista de publicación es diciembre de este mismo año, así que permanezcan atentos a sus pantallas...

¡Estamos en Lektu! (También en papel)

¡Muy buen... Feliz... Hoy es lunes para todos!

Siempre he sido de la opinión de que el formato del libro electrónico será uno de los pilares del mercado editorial, sobre todo para la literatura de género, dado que su público está quizás más acostumbrado a consumir entretenimiento digital. Por eso cuando publiqué Pandora Despierta para mí fue muy importante que estuviera disponible en Lektu (hay vida más allá de Amazon, por imposible que parezca). Considero que es uno de los portales de libros electrónicos que mejor están entendiendo cómo debe funcionar la distribución de este tipo de contenido por la cantidad de opciones que nos ofrece a los autores para hacer llegar nuestra obra al lector de la forma más justa posible. 


Pero evidentemente el libro electrónico no está aquí para reemplazar el formato físico tradicional, si no más bien para complementarlo (sin ir más lejos, yo mismo tengo lectores que adquieren los dos formatos por comodidad). Por eso me hace especial ilusión poder anunciar que desde hoy aquellos de vosotros, amantes del papel, que así lo queráis podéis adquirir El Eterno Retorno y Pandora Despierta en su formato físico desde Lektu (esperamos poder añadir Proyecto Marte en un futuro cercano).


Así que clicad aquí, pasad y disfrutad de la lectura.

Fandom Fights (Cine The Warrior)


El mes pasado nos invitaron a participar en las sesiones de cine The Warrior, con una Fandom Fight librada en la media parte de la proyección de dos pelis de esas que solo los que de verdad amamos el cine veríamos encantados. Fue todo un placer poder pasar la tarde con gente majísima, pasarlo tan bien e incluso poder participar en el rodaje de la próxima película de Wakaliwood. Alan Ssali nos contó de primera mano la labor que están llevando a cabo en Uganda, junto a Nabwana Isaac Godfrey, para levantar de la nada una industria cinematográfica basada en el amor puro por el cine. Si no sabéis qué es Wakaliwood, por favor, por favor, por favor, clicad aquí.

Los luchadores excelsos en esta ocasión (entrega número 3 de las Fights) fueron Joel Badía, Guillem Pérez, Ángel Naut y Santi 'Pistachin' Arcos. El formato fue el de una 'final four', con dos semifinales y un gran debate final. Contra todo pronóstico, Ángel, debutante en las Fights, se llevó la victoria final ante un público entregado. Desde El Astronauta Imposible nos gustaría agradecer a Danil T. Kirk por invitarnos y hacernos descubrir el The Warrior, volveremos seguro.

¿Habrá más Fandom Fights? ¡Por supuesto! Tenemos algunos eventos abiertos que esperamos poder compartir con vosotros más adelante. De momento, aquí tenéis las fotos de la jornada que vivimos.

Paz y amor y cine canalla.



Historias con color: la importancia de la diversidad en la ficción.

Aquellos que me conozcáis sabréis que me gusta que mis novelas estén pobladas de personajes diversos, no por la mera razón de aportarles diversidad a la trama, sino porque el mundo real, el mundo en el que vivo, está poblado por personas muy diferentes entre sí. Pandora Despierta, por ejemplo, está protagonizada por dos chicos cuya sexualidad no es la normativa, y además uno de ellos, Raj, también tiene una etnia distintiva. En el caso de El Eterno Retorno, al poder explorar sociedades futuras tanto en Marte como en la Tierra pude hacer una extrapolación de las sociedades occidentales y su multiculturalidad. En ellas tenemos personajes bisexuales, polígamos y de razas diversas, en muchos casos producto de la mezcla que cada vez es más habitual incluso hoy en día. Esto seguramente es producto de mis años en la universidad, durante los cuales me harté de estudiar y analizar infinidad de obras pasándolas por el prisma de teorías como el postcolonialismo, el feminismo, las nuevas masculinidades y la teoría queer. Y aun así, con dos novelas publicadas, la tercera en camino y años de estudiar y debatir sobre el tema, me encuentro todavía perdido ante los dilemas de incorporar a mi escritura identidades que no son la mía.

Hablar sobre representación racial en la ficción no es sencillo. Hay muchas opiniones involucradas, muchas sensibilidades a tener en cuenta y más veces que pocas el debate se acaba embarrando. Sin embargo, lo que creo que queda meridianamente claro es que la raza, el género, la sexualidad y, en definitiva, la identidad de los personajes que construimos los escritores merecen de una reflexión consciente tanto por parte de los mismos autores como de los lectores. Nuestra etnia, por ejemplo, es una parte importantísima de quiénes somos y las experiencias que vivimos y viviremos a lo largo de nuestra vida. No basta con describir la apariencia de un personaje si no reflexionas también en cómo ello afecta a sus interacciones con el mundo que lo rodea, en el efecto que estas tienen en su forma de ser. No obstante, tampoco puedes tratar de desarrollar discursos sociales sobre cuya realidad es posible que conozcas más bien poco. Lo mismo pasa al representar personajes femeninos o personajes cuya sexualidad escapa de lo que tradicionalmente se ha considerado 'normativo'. La dificultad para mí reside en cómo navegar las traicioneras aguas que corren entre la ‘representación’ y la ‘apropiación’, el no esconderse del reto de escribir personajes diversos sin dejar que se conviertan en arquetipos definidos solamente por esa característica distintiva.

La primera duda que me embarga siempre es, ¿necesito que mis novelas contengan diversidad? La verdad es que no. La literatura está llena de novelas cuyos personajes se adhieren en su totalidad a la identidad que tradicionalmente se ha asociado a la neutralidad, es decir, blanco, heterosexual y de clase media. Nadie ha puesto nunca el grito en el cielo por ello e incluso hay autores que reniegan, con todo su derecho, de la necesidad de especificar estos aspectos a la hora de describir a sus personajes. Clasificar a la gente es una forma de discriminación, ¿verdad? Pongamos que escribo la historia de Joan, un chaval de Barcelona que vive con sus padres en Poblenou y por las noches sale a cazar vampiros con su mejor amigo Carlos. Si no doy más detalles sobre quiénes son Joan y Carlos, y salto directamente a la parte en la que empalan seres de la noche, nuestra mente rellenará los espacios que el texto ha dejado en blanco recurriendo casi siempre a la identidad social ‘por defecto’. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, que Joan es un chico de ascendencia senegalesa que fue adoptado de niño por Jordi y Óscar, un matrimonio homosexual. O que Carlos es en realidad Carlota, una adolescente que sigue un tratamiento hormonal para que su cuerpo esté más en consonancia con su identidad. Esto, claro, es una exageración, pero una cosa de la que hay que ser muy consciente es que el mundo real no es, ni mucho menos, monocromático. Cada día cuando salgo de casa y paseo por Barcelona me cruzo con un océano multicolor de caras, razas, herencias culturales y familiares, personas que aman cómo y a quién quieren, cuerpos de todas las formas y tamaños imaginables… Este es el mundo en el que vivo. Podría elegir ignorarlo en mis escritos y no tendría que excusarme por ello, pero no dejaría de ser eso: una elección.

Ignorar la realidad al no representar las diversidad de identidades que habitan en nuestra sociedad puede ser un problema, pero no es el único. En el otro extremo de la balanza nos encontramos la 'apropiación' que a veces se produce cuando un autor escribe sobre una identidad que no es la suya. La razón suele ser que esa escritura se realiza desde fuera hacia adentro. Yo no puedo saber a ciencia cierta cuál es la realidad vivida por una persona de otra raza porque nunca me he tenido que enfrentar a la discriminación por el color de mi piel. Tampoco he tenido ningún problema por ir paseando de la mano con mi mujer por Passeig de Gràcia. Lo único que puedo hacer es tratar de imaginarme esa realidad, y eso también tiene sus peligros.

¿Qué resulta más dañino, la mala representación y la apropiación, o la no representación? Sinceramente, no lo sé. Lo que sí sé es que estoy harto de que los héroes tengan todos la misma cara, de que las grandes historias de amor sean todas versiones de la misma, y de que todo aquello que huele a ‘otroridad’ quede relegado a ser un mero adorno. Creo que representar en la ficción identidades que no son la tuya es posible. Lo mejor que un autor puede hacer para lograrlo es despegar el culo de la silla y salir a la calle, observar a la gente, hablar con ellos, interesarse por sus experiencias y estar preparado para cometer errores. Nadie te obliga a escribir personajes desde la diversidad, pero sí tienes la obligación de prestar atención al mundo en el que vives. Hay muchas historias que merecen ser contadas dentro de tu narrativa.

Qué estoy leyendo y por qué deberíais leerlo vosotros también.

Ya estoy oficialmente instalado en el pintoresco barrio de Torre Baró en Barcelona y para celebrarlo aquí va un repaso a las lecturas que me tienen ocupado estos días.

Juego de Tronos (George R.R. Martin)


¡¡¡¡Yuhuuuuu, he cedido a la presión social y a las amenazas ya estoy leyendo los libros de Juego de Tronos!!!! Quiero decir, por fin me he decidido a leer las novelas en las que se basa cierta serie de televisión que no sé si conoceréis, porque no es nada mainstream, de hecho está pendiendo de un hilo su renovación… La verdad es que es una de esas lecturas que llevaba ponderando desde hacía tiempo, y más desde que me compré el primer volumen en físico. Me daba pereza, fanboyismos al margen, pero de momento me está resultando una lectura entretenida. Se nota que al haber llegado a este mundo a través de la adaptación televisiva mi experiencia como lector está marcada por el hecho de conocer ya los eventos y los personajes principales de antemano, aunque también tiene ese encanto de redescubrirlos desde un ángulo nuevo. De momento no me está defraudando… ¿qué os voy a decir que no se haya dicho ya? La mayoría de vosotros ya habréis leído y releído toda la saga de Canción de Hielo y Fuego, con lo que nada os voy a poder descubrir aquí.

Stormdancer (Jay Kristoff)


Esta novela la empecé a leer hará año y medio o dos y la dejé a medias, no por la novela en sí, sino por circunstancias ajenas a ella. Así que voy a darle la segunda oportunidad que creo que se merece. Stormdancer es la primera parte de una saga ambientada en un Japón feudal alternativo, pasado por el filtro del steampunk. No es un género que me entusiasme, pero ninjas, katanas mecanizadas, demonios, distopia y exoesqueletos son una mezcla demasiado atractiva para resistirme. Además la prosa es muy rica y las escenas de acción tienen ritmo. Espero esta vez llegar al final del camino y poder seguir con las demás novelas de la saga.

 The Emperor’s Blades (Brian Staveley)


¡Fantasía épica! ¡Fantasía épica por todas partes! En mi búsqueda de novelas que me vuelvan a acercar a un género, la fantasía, que tengo algo abandonado, he llegado a esta novela. Se trata del debut de su autor, pero la verdad es que por lo que llevo leído tengo la sensación de estar leyendo a un autor que lleva ya varias obras publicadas. La prosa es cuidada, sin ser recargada, y la trama es elaborada, sin estar embutida con subtramas de relleno. Todo tiene razón de ser y es necesario para entender la historia en su totalidad. Seguimos en ella a los tres hijos del emperador, a través de los cuales descubrimos un mundo tridimensional y vivido, de esos que nos regala la alta fantasía… si puedo ser honesto con vosotros, esta novela me tiene más enganchado que Juego de Tronos. No digo, válgame dios, que sea mejor porque esto, aunque parezca mentira, no es fútbol y las novelas no se rigen por el ‘quién es mejor’,  pero me la estoy leyendo con ganas así que veremos cómo se desarrolla la novela antes de sacar conclusiones, pero pinta muy, muy, muy bien.

¿Qué os parece? ¿Algo que os guste u os llame la atención? ¿Algo que hayáis leído ya? ¿Qué estáis leyendo vosotros? ¿Fue en fuera de juego el gol de Sergio Ramos?

Por qué deberíais ver EL MINISTERIO DEL TIEMPO (aunque a mí no me guste)



Uno de los pilares de toda relación es lo que llamamos ‘pruebas de amor’, esas actividades que realizamos no por placer personal, sino porque nuestra pareja las disfruta. En mi caso El Ministerio del Tiempo es una de esas pruebas de amor. Cada lunes por la noche Ana y yo nos sentamos religiosamente ante el televisor para ver las peripecias de Julián, Amelia y Alonso, ella porque le encanta, yo porque quiero a mi mujer y compartir tiempo con ella lo compensa todo.

Empezamos la serie en su primera temporada con un par de semanas de retraso, cuando las redes sociales ya hervían con reacciones superlativas. No, en ningún momento me creí que se tratara de la mejor ficción televisiva jamás creada, pero sí sentía curiosidad por el concepto de la serie y el fenómeno fan que ha atraído casi desde el primer día, algo que parecía reservado a producciones extranjeras. Los primeros episodios se me hicieron bastante entretenidos, la verdad, aunque los personajes no me acababan de generar mucha empatía y no me podía quitar de la cabeza que la estructura y los arquetipos de ciertos personajes de la serie se parecían horrores a Stargate SG-1 —lo cual no es nada malo, ya que soy muy fan tanto de la película original como de las series de televisión que derivaron de ella, es más, molaría que al trio protagonista le añadieran un friki de la historia con gafas—. Seguramente sea el tipo de serie que hubiera dejado de ver a los dos o tres episodios, pero Ana estaba encantada y Dios sabe que ella ha tenido que sufrir varias ‘pruebas de amor’ desde que me conoció.

 

Creo que mis problemas con El Ministerio del Tiempo se reducen a dos aspectos, principalmente. El primero es el ritmo de los episodios. Les sobra a (casi) todos diez minutos de metraje y que hay momentos en los que aspectos de la trama o escenas concretas se alargan más de lo necesario. El resultado es que cuando se llega al clímax del episodio, la verdad es que no tengo nunca la sensación de que haya mucho en juego ni sufro por la suerte que puedan correr los personajes. Por ejemplo, recuerdo al principio de la primera temporada como disparan a un personaje y mientras se está desangrando en el suelo (literalmente) los demás se toman la situación con cierta pachorra. No sé hasta qué punto el tema de la duración puede deberse a la necesidad de rellenar una franja horaria para la cadena, pero hace que The Walking Dead parezca una serie trepidante en comparación. El segundo problema que tengo con la serie son sus protagonistas. Julián empezó bastante bien como foco de la historia, el drama causado por la muerte de su mujer resultaba conmovedor, llegando a sentir pena por él… hasta que descubres que el estrés postraumático es lo único que define a su personaje. Su regreso después de la excedencia de Rodolfo Sancho para poder rodar Mar de Plástico de su retiro espiritual en la Guerra de Cuba ha acentuado un poco más esa carencia de profundidad. Teal’c Alonso es el personaje favorito de muchos fans y con razón. El hecho de ser un pez fuera del agua genera algunos de los gags más logrados de la serie, aunque, como en el caso de Julián, no le han dado mucha más personalidad que repartir mamporros cuando la narrativa así lo requiere y quedarse embobado ante las maravillas del mundo moderno. Aun así, la historia de amor que le han dado esta segunda temporada es muy, muy jugosa —su esposa muerta ¿reencarnada?, ni a los mejores guionistas de culebrones se les podría haber ocurrido tal giro— y creo que es el personaje que más ha crecido desde el inicio —sino el único—.

Pero si hay un personaje al que creo que no le han hecho justicia es sin duda Amelia Folch. Ya sea porque el visionado de El Ministerio del Tiempo se nos ha solapado en algún momento con Agente Carter, otra serie protagonizada por un personaje femenino adelantado a su época, ya sea porque por formación soy bastante sensible a la representación de determinados arquetipos en la ficción, mi nivel de decepción con los guionistas de la serie se debe en mucha parte a este personaje. Mujer joven, fuerte, independiente, del siglo XIX, catalana, inteligente, sensible… joder tenía todos los ingredientes para acabar siendo uno de mis personajes favoritos de siempre. Me hubiera encantado hacerme camisetas con su imagen, marcarme un cosplay de Amelia… pero no. Ni los romances absurdos en los que la han metido con calzador —desde fangirl de Lope de Vega hasta ese forzado ‘ahora no, ahora sí’ con Pacino—, ni haberla convertido por momentos en una Wikipedia interactiva, ni que se pase gran parte de la serie con el ceño fruncido, ni que el pene de Hugo Silva le cure la muerte esa misteriosa fotografía en la que aparece junto a Julián y su supuesto hijo, ni la tumba con su nombre, ni que la hayan querido convertir en la líder del equipo de facto. Es sencillamente un personaje al que, a diferencia de Peggy Carter en la ficción de la ABC, no le dejan divertirse —y no, tirarse a Hugo Silva no cuenta. Verla empuñar una pistola más grande que brazo en el último episodio es una oportunidad más desaprovechada con un personaje que podría haber sido tan y tan guay…

…llegados a este punto podríais pensar ‘este tío está rajando de El Ministerio del Tiempo así por la cara, ahora nos dirá que deberíamos dejar de verla’. Nada más lejos de la realidad.

 

Hace tiempo que he hecho las paces con una verdad tan obvia como ignorada muchas veces; el gusto de uno no es universal. Que a mí me guste algo —una serie, una novela, una película….— no lo convierte automáticamente en una obra de arte incuestionable, ni el hecho de que a mí no me guste El Ministerio del Tiempo la convierte en una serie mala. Hoy en día todos cargamos en nuestros bolsillos con un altavoz maravilloso desde el cual compartir nuestras opiniones y gustos. Las redes sociales nos han permitido encontrar otras personas que coinciden con nuestros puntos de vista, nuestra tribu. Pero que a Paco, que vive en Salamanca, le dé un me gusta a un estado que publico en Facebook o retwittée algo que comparto por Twitter no le otorga ningún valor añadido a mis gustos u opiniones, y no implica que aquellos que no coinciden conmigo carezcan de razón. Las opiniones son como los culos, los hay de todas las formas y colores, más peludos o menos, más respingones o menos, y todos tenemos el nuestro. Que a mí no me guste El Ministerio del Tiempo no me incapacita para apreciar sus logros, que los tiene y muy notables. Para empezar es la primera serie española que ha sabido entender y conectar con el telespectador moderno, solo hay que entrar en Twitter a principios de semana para darse cuenta de ello. Aquellos años de esperar a un día y una hora concretos para ver nuestra serie favorita hace mucho que han pasado a mejor vida. Ahora consumimos ficción cuando y en la plataforma que más nos place. También el tratamiento de la historia y sus protagonistas merece reconocimiento. Si con los personajes principales apenas tengo empatía y hasta siento rechazo hacia lo que hacen con ellos, lo contrario sucede con los Cervantes, Napoleón, Cristóbal Colón, El Cid, Houdini… son caricaturas maravillosas de los personajes históricos, con la virtud de saber conservar la dosis justa de veracidad para que te los creas.

Ahora que los datos de las audiencias parecen poner en peligro la continuidad de El Ministerio del Tiempo, mi petición para todos vosotros es que la miréis. Aunque solo sea porque necesitamos más series como esta, series que no sean un mero refrito de producciones cinematográficas cutres —te estoy mirando a ti, Antena 3—. Yo el próximo lunes estaré ahí, a pesar de mis reticencias, por amor y porque tal vez, con el tiempo suficiente, yo también pueda encontrar en alguna puerta del tiempo el ingrediente que me permita gozar de ella.

Sobre Scarlett Johanson, Anime japonés y apropiación cultural.

No tenía ninguna intención de escribir nada sobre este tema, al fin y al cabo es de esos debates que se generan en el fandom y que no suelen llevar a ninguna parte. Pero ya van varias veces leyendo comentarios bastante desafortunados por las redes y he pensado ¿qué coño? no siempre tengo la oportunidad de sacar a relucir los superpoderes que me confiere tener un máster en construcción y representaciones de identidades culturales. ¿Qué? ¿Qué tener un máster no me da superpoderes? Sabía yo que tendría que haberme gastado el dinero en drogas y putas. A ver, a lo que vamos, repetid conmigo, que Scarlett Johanson interprete a la mayor Motoko Kusanagi está maaaaaaaaal…


…solo que en realidad no lo está. Es de hecho, sobre el papel, una elección más bien lógica. Scarlett Johanson seguramente sea una de las actrices con más tirón en la taquilla mundial ahora mismo, capaz de hacer que una basura infumable la peli más flojilla de Luc Besson, Lucy (2014), se convierta en un éxito inesperado. Además algo que tendemos a olvidar es que es muy buena actriz. Detrás de la celebrity en la que se ha convertido se esconde una actriz que con sus primeros papeles en Lost in Translation (Sofia Coppola, 2003) y La chica de la perla (Peter Webber, 2003) se ganó el reconocimiento tanto del público como de la crítica, y más adelante ha llegado incluso a convertirse en musa de Woody Allen. La adaptación de Ghost in the Shell es una producción de más de 100 millones de dólares y no podemos esperar que Hollywood ponga ese dinero sobre la mesa sin al menos guardarse alguna garantía de poder recuperar la inversión, en forma de un nombre reconocible con el que empapelar las marquesinas de medio mundo. ¿Qué actriz japonesa hay en día que pueda asegurar una atención mediática similar? Ninguna porque no tienen ni siquiera oportunidad de labrarse una carrera en Hollywood. Incluso la editorial del manga original dice que el casting es acertado. El problema es algo más complejo que eso.

Parece que el casting de actores caucásicos para interpretar personajes no occidentales se ha convertido en algo que muchas personas ya no están dispuestas a pasar por alto. The Last Airbender (M. Night Shyamalan, 2010), The Lone Ranger (Gore Verbinski, 2013), Pan (Joe Wright, 2015), Exodus (Ridley Scott, 2014), Gods of Egypt (Alex Proyas, 2016) y hasta la esperada Doctor Strange (Scott Derrickson, 2016) presentan personajes marcadamente NO BLANCOS interpretados por actores caucásicos. Que seamos más conscientes de que este hecho resulta un tanto extraño por repetitivo es un síntoma de madurez social, más si tenemos en cuenta que también queda todavía mucha gente que pone el grito en el cielo cuando ven a un stormtropper negro Idris Elba es elegido para protagonizar la adaptación de La Torre Oscura de Stephen King (aun cuando el mismo autor habla maravillas de la decisión). ¡Pero no es lo mismo! ¡Roland Deschain es explícitamente blanco en las novelas y los personajes de anime están dibujados como occidentales! Claman los intelectuales por las redes sociales.

De hecho los personajes de anime están dibujados como… personas. El que nosotros los veamos como occidentales es una mera cuestión de percepción. No, los japoneses no nos idolatran por ser occidentales, no quieren ser como nosotros, no ansían arrancarse los parpados para parecerse más a nosotros. El primer artista en presentar personajes con ojos grandes en la animación japonesa fue Osamu Tezuka, uno de los padres del género y creador del manga y la mítica serie de TV Astro Boy (1963). En varias entrevistas mencionó que la inspiración para ello le vino por Betty Boop —en serio, buscadlo, no os tomo el pelo—, personaje muy popular en Japón en aquella época, y otros personajes como Mickey Mouse. El caso es que la serie se convirtió en un éxito y ha influenciado el manga y el anime japonés hasta nuestros días.

En animación y en dibujo, además, unos ojos exageradamente grandes son muy útiles para transmitir emociones, otra de las razones que pudieron influir en su uso por parte de Tezuka y otros artistas posteriores. En realidad los ojos, tanto en el cómic como en animación, no son tanto una marca de etnicidad como un recurso artístico. La idea de que los personajes de anime están dibujados como occidentales se debe también a que tradicionalmente la ‘otroridad’ —todo lo que no sea blanco/occidental/heterosexual— en ficción debe ser hecha explicita para que la veamos. Si en una novela se nos presenta un personaje sin ninguna descripción física y un nombre sin marca racial tendemos a otorgarle una identidad blanca porque es la identidad que entendemos ‘por defecto’. ¿Qué no me creéis? ¿Sabéis cuanta gente sigue creyendo que Alexander Dumas, el padre de los tres mosqueteros, era un señor francés blanco y con bigote, y si les dices que no es así te miran con cara de incredulidad? Probadlo un día. Los japoneses cuando leen manga o ven anime lo que ven son personajes japoneses.


Volvamos a lo que nos ocupa. ¿Por qué es malo que Scarlett Johanson interprete a la protagonista de Ghost in the Shell? Primero por la mera idea de que el responsable de Snow White and the Huntsman, Rupert Sanders, famoso por tirarse a por su indiscreción con Kristen Stewart, ponga sus manos sobre una de la obras referente del manga y el anime. Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995) no es solo una de la mejores películas de anime, sino también una de las mejores obras de ciencia ficción que se han hecho jamás. La idea de adaptarla a acción real me parece genial (y ojalá funcione en taquilla y podamos ver otras adaptaciones como Cowboy Bebop o Evangelion), pero digamos que el proyecto atufa bastante ya de entrada. Además, de momento que sepamos no se han ni siquiera molestado en cambiarle el nombre al personaje de Johanson y hasta ha trascendido que la productora de la cinta ha hecho tests para alterar el aspecto de los actores para parecer ‘más asiáticos’. El look en la imagen que ha trascendido encierra una cierta ironía. A diferencia de otras adaptaciones como Edge of Tomorrow (Doug Liman, 2014), cuya apropiación cultura del original All You Need Is Kill (2004, Hiroshi Sakurazaka) es total, aquí el aspecto es muy fiel al original, incluso el nombre se mantiene —figura como Kusanagi en la página de IMDB— y el tono de la fotografía resuena con la obra en la que se basa… todo parece ser bastante fiel excepto la etnia del personaje en sí. Lo que más duele tal vez no sea el cambio de etnia del personaje, sino que este cambio trate de enmascararse como cuando antiguamente los personajes de color en el teatro o en el cine estaban interpretados por actores con las caras pintadas de betún (vease el Othello de Laurence Olivier).


El problema de raíz no es el casting en sí, ni el regusto a mierda dejado por otras adaptaciones previas como Speed Racer (los hermanos las hermanas Wachowski, 2008) o Dragonball Evolution (James Wong, 2009), sino el peligro de que esto se convierta en algo aceptado sin más y que hasta seamos capaces de justificarlo sin pararnos a pensar en el ejercicio de apropiación cultural que hay detrás del hecho de no tener más representación de minorías étnicas en el cine.